sábado, 10 de agosto de 2013

Y  la mariposa siguío volando, volando, por todos los rincones de la ciudad. Rosita, así se llamaba, una
tarde gris y fria, mientrás una lluvia rebelde y cargosa atacaba las callecitas de Buenos Aires, decidió buscar
refugio en una galería del barrio de Flores.
Esas galerias antiguas con muchos negocios cerrados, escaleras abandonadas y la nostalgía flotando por el
aire recordando una época de plena abundancia.
Bajo esas circunstancias, Rosita conoció a la tortuga Rupertina, y saben una nueva aventura nació.
Les aconsejo que se preparen a escuchar esta historía, los que quieran pueden ir al baño, ahora.
Los que tienen sed, rápido, rápido a tomar lo que venga.
Para contar este cuento necesito mucha , pero mucha atención.
Están preparados, ya empiezo!!!!

No hay comentarios:

Publicar un comentario